Cómo iniciar una conversación con un desconocido

Por alguna razón, una de las cosas que parecen más difíciles en la vida cotidiana es el poder conversar con una persona totalmente desconocida; es decir, más allá de preguntar dónde está alguna calle, qué hora es o algún otro pequeño pedazo de información, poder tener una conversación más significativa que vaya más allá de lo superficial y la recabación de datos. Pienso que todos, en algún momento, hemos deseado poder acercarnos y hablar con alguien que vimos de repente al ir por nuestro día, una persona que nos interesó, ya sea alguien que encontramos atractivo, misterioso, interesante, o qué sé yo; alguien con quien no tenemos ninguna necesidad u obligación de hablar más allá del gusto y deseo de hacerlo.

El problema es que siempre encontramos alguna razón para no hacerlo: nos sentimos nerviosos, somos tímidos, no tenemos nada que decir, nos da vergüenza mostrar interés, tememos que nos rechacen, o (inserta aquí tu razón). Y el hecho es que el acercarse a una persona para conectar, aunque sea sólo por un breve momento, es solamente humano. Por esto es que te presento algunas consideraciones y herramientas que pueden ayudar a cambiar tu perspectiva de cómo acercarse y comenzar una conversación con alguna persona de quien nada sabes más allá de que sientes cierto tipo de interés hacia ella.

(Locación)

Esta consideración la pongo entre paréntesis porque siempre está presente. Aquí simplemente presento tres formas y tipos de lugar que pueden influir en las posibles interacciones a tener para que las consideres y decidas sobre ellas:

0. Lugar neutro: es un lugar cualquiera y no específico donde nos encontramos conforme se desenvuelve nuestro día, usualmente un lugar de paso (una calle o un corredor, un parque) o un lugar donde obtenemos algo que deseamos o requerimos (una tienda, un supermercado). En un lugar así, teóricamente, podemos encontrar todo y cualquier tipo de personas, es un poco al azar, encontramos a quien sucede que está allí en el mismo momento que nosotros y por sus propias razones. Por probabilidad, la mayoría de las veces sólo los veremos esa vez, es como la lotería.

1. Lugares que nos gustan: en este tipo de lugares es más probable y, quizá, usual que haya gente que comparte intereses con nosotros, uno supondría que son personas más compatibles con nosotros, al menos son gente con quien tenemos algo común que compartir. Acostumbramos ir a estos lugares, pero también podemos buscarlos para encontrar gente que lleva el mismo estilo de vida que nosotros, o que tiene el estilo de vida que a nosotros nos gustaría tener. Así, estos lugares son más propicios para encontrar personas afines a quienes somos.

2. Lugares a los que nunca vamos: al contrario de los que acabamos de mencionar, estos lugares presentan gente más diferente a nosotros, incluso excéntrica y rara desde nuestro punto de vista. No tenemos razones para ir a ellos, incluso nos disgustan, nos parecen aburridos y no encontramos que hacer en ellos. La principal razón, en este contexto, para ir a ellos es precisamente para conocer gente que no es como nosotros, que quizá parezca contraria, de la cual podemos aprender otros puntos de vista y estilos de vida. De este modo, podemos tener experiencia directa de aquello que nos parece ajeno y ampliar nuestra perspectiva.

Curiosidad

Éste es el principal y más importante instrumento que tenemos para conocer a los otros. Digamos que ves a alguien que llama tu atención. ¿Por qué te parece interesante esa persona? ¿Qué está haciendo? ¿Qué lleva puesto? ¿De qué está hablando? Acércate, saluda, dile lo que te llama la atención, hazle una pregunta, deja que él o ella responda a tu curiosidad. O quizá no sabes por qué te interesa dicha persona, eso no es problema, dile precisamente eso, también deja que respondan esa duda por ti. La curiosidad es solamente natural, humana. No te crees juicios y opiniones desde su apariencia, no supongas nada, de verdad, en vez de hacer eso, haz una pregunta. Tu intención sólo es descubrir por qué te interesa, gusta o agrada esa persona y conectar con ella si está abierta a ello, practica correspondencia. A diferentes personas, diferentes resultados.

Escuchar / Qué decir

Concerniendo al problema de no tener que decir, relájate, una habilidad esencial para poder conversar con alguien es saber escuchar, de verdad estar presente a lo que te están diciendo, no distraído en planear qué dirás a continuación, déjate ir. Las cosas que puedes y debes decir vendrán solas si pones atención a la otra persona y a lo que vas sintiendo conforme avanza la interacción. Quizá comenta algo que parece innecesario, irrelevante, o fuera de lugar, bueno, resulta que ese pequeño detalle es algo de lo que probablemente quiere hablar, es algo que le gusta o le es importante. Escucha bien, pregunta sobre ello.

Entonces tus principales herramientas para saber qué decir son tu silencio y atención a lo que está sucediendo. Pregunta y di lo que piensas, sólo necesitas eso. No te preocupes por complacer o tratar de encajar (eso no quiere decir que debes ser grosero y ofensivo), déjate ser, tu objetivo es conocer a la persona, no conseguir validación de su parte. Tampoco des consejos que no te piden. Escucha, olvídate de ti y tu historia, céntrate en la conexión que estás estableciendo ahora.

Quién es, qué le gusta

Si has escuchado bien es probable que la conversación haya ido hacia cosas más esenciales sobre la persona como qué le gusta, qué cosas definen su vida, sus sueños y su forma de pensar. O quizá no, puede que la conversación esté atorada, porque las cosas de las que hablaron no le son relevantes a la otra persona ni a ti. Puede que hayas terminando, por reflejo y costumbre, haciendo una especie de entrevista de trabajo, has preguntado por su edad, estudios, trabajo, familia, domicilio, etc. Bueno, muchas veces sucede, por raro o triste que sea, que aquello que hacemos no es igual a lo que nos gusta, no nos inspira y es normal que nos apaguemos al tener que hablar por enésima vez de ello.

En casos así, haz otra pregunta, precisamente la que necesitas: ‘¿Qué te gusta?’, o ‘Dime algo interesante sobre ti’. Puede que eso ayude y la conversación de pronto fluya libremente. Cuando yo he hecho esa pregunta he tenido diferentes resultados: las persona se sueltan a hablar de lo que les gusta y sobre otras cosas que van encontrando en el camino, me han dado un lista divertida y detallada de las cosas que les gustan (y entonces sólo es cuestión de escoger una que te dé curiosidad y preguntar), o hay quienes parece que no les gusta nada, están los que te bloquean diciendo alguna impertinencia. En fin, las personas apropiadas para ti son con las que podrás hablar.

Intención

Ya he dicho que tu intención para acercarte alguien deber ser simplemente expresar tu curiosidad para descubrir cómo es esa persona, pero se necesita un poco de práctica para llegar a ese punto. Solemos tener intenciones ocultas (o eso creemos) cuando comenzamos una interacción. La más frecuente es buscar obtener atención y validación: que el otro nos haga caso y admire aunque sea levemente; demostrar lo increíbles que somos; que le gustemos y se enamore de nosotros (aunque sea eventualmente); que nos confirme que somos valiosos y que alguien nos puede querer. Ésa, hay que decirlo, es la peor razón que podemos tener para comenzar una interacción (o una relación). No te acerques para conseguir algo, acércate para descubrir a alguien y crear una experiencia común entre ambos. No te acerques para tomar, acércate para crear una conexión en el momento.

Ya que comenzó la interacción es más fácil decir si tienes una intención nueva y clara sobre la persona. Quizá quieres invitarla a salir, proponerle un negocio, ofrecerle una aventura. ¿Cómo saber? Sólo acercándote a la gente tendrás un poco de verdad sobre cómo son y te dejarás de la suposiciones que siempre acosan tu atención. Deja que la interacción misma renueve tu intención, antes de ello lo único que quieres es conocer a la otra persona. Hazlo siendo independiente de los resultados, si bien no indiferente.

Tu tarea: acércate a 5 personas que te interesen y comienza una conversación con ellas.

¿Cómo te fue?

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2 Comentarios

  1. Adrianmgx
    Escrito el 5 noviembre, 2012 a las 10:25 | Enlace permanente

    Así conocí a dos personas que actualmente son dos de mis grandes amigos.
    ¡La experiencia es genial! Enfrentas miedos y prejuicios.
    Los resultados: excelentes…

    • Alexandro
      Escrito el 5 noviembre, 2012 a las 18:59 | Enlace permanente

      Qué gusto, prueba de que funciona, que vale la pena dar el primer paso, prueba hacerlo regularmente.